a mi valparaíso....

sábado, 22 de octubre de 2005

 


Hace tres años, aún era la típica liceana de 17 años que debía levantarse a las 6 de la mañana, bañarse, tomar desayuno y emprender el viaje al liceo.
Yo era una más de los miles de estudiantes, que hay en ésta región, y el destino elegido para terminar mi enseñanza media, fue nada más y nada menos que Valparaíso.

Hoy que recuerdo esos años, me invade cierta nostalgia, inconcientemente ( lo digo así, sólo porque hoy me doy cuenta, fueron los mejores años de mi vida), viví experiencias que no se volverán a repetir, y cree lazos que hasta el día de hoy perduran, y que cada día, son más fuertes.

Durante esos cuatro años que estudié en valpo, mi relación con esa ciudad distó de ser cercana, yo salía de mi casa e iba al colegio, estudiaba y como las 7 de la tarde debia volver a mi casa, para al otro día comenzar nuevamente la rutina.

Era todo increíblmente monótono, pero yo era feliz así, no me importaba conocer más allá, o salir a carretiar con mis compañeras, a tomar, o a caminar. No me gustaba. Aparte que la ciudad la encontraba horrible. Su estructura, la suciedad, la gente, simplemente no me agradaba, y prefería mantenerme al margen de ese mundo.

Los cuatro años pasaron, y llegó el momento de salir de allí, y empezar a vivir otro mundo... el mundo de la universidad.

De eso no hablaré, porque es cuento a parte.

Valparaíso siempre pareció distante a mí, no había mayor ciencia en su ciudad, ni el interés por descrubrir algo en ella era distante... pero éste año, fue diferente.

Independiente de la pseudo-relación que formé con aquella persona éste año, una relación siempre te deja algo bueno, independiente como empiece, como se desarrolle, o peor aún como termine.

Descrubrí, que valparaíso tiene un magnetismo, es una de las ciudades más románticas que he visitado en mi vida, es mágica, el transitar por sus cerros, ver que están llenos de sorpresar en cada esquina que das la vuelta, el admirar casas llenas de historia, de vida, es algo que no tiene precio ni comparación.

Si hay algo que debo rescatar de "valparaíso de mis amores", como hoy le llamo, son dos cosas;

1º El encandilamiento que produce cuando uno comienza a subir por los cerros y a observar lo maravillosamente poético y artístico que es.

2º La historia, y los momentos que a pesar de todo viví ahí, el aprender a disfrutar de las cosas simples, como es mirar un atardecer, o el aprender a disfrutar de ver la arquitectura de una casa, o los colores de la ciudad.

todo esto es algo que hoy no tiene comparación.

Estas fotos, son lugares muy especiales, tienen un significado muy especial,representan como algunas cosas en nuestra vida, que marcan, y que dejan una cicatriz, aveces triste, aveces que nos produce nostalgia, independiente de todo lo que significó para mi. Es un mundo que me dejó una enseñanza y un recuerdo que perdurará toda la vida...

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