Ella caminaba, el cielo en su majestad, con su característico cielo opaco, la brisa fuerte, y la marejada a su lado, anunciaba lo que tanto ella anhelaba... la lluvia. Su caminar, era lento, en silencio, veía ir y venir seres que transitaban a su lado, seres que pasaban por su costado sin mayor impacto en ella, nada la desprendía de su mundo. El pensamiento vagaba lejos de la ciudad y lejos de los sucesos que la rondaban en ese momento.
Su pelo castaño, su cara inexpresiva característicos hace días ya, sus manos frías, su nariz roja y mejillas coloradas, y sus ojos... sus ojos pequeños, cafés, vacios, perdidos, todo hablaba por ella, todo, sus movimientos, lentos, inseguros, sin intención de dar mayor señal de su existencia, delataban su tristeza.
Corrían las 6:00 pm, día martes, oscuro, y ella vagaba, el rumbo no era claro, en ese momento nada era claro, las calles eran eternas, todas las llevaban a un mismo lugar... a ninguno. No había problema, a ésta altura que más daba, caminar en ese momento era la mejor solución, caminar y no mirar atrás. Caminar sin un rumbo, sentir por primera vez en su vida que se sentía el no tener nada en mente, nada que la hiciera pensar, reflexionar, o meditar la situación, era la mejor alternativa.
La última, la más sana, la única opción que podría salvarla.
A ratos, volvían los recuerdos, y se asomaba a sus ojos, aquella lágrima que juró no volvería a derramar, ella lo amaba, lo amaba tanto, y ya no había vuelta atrás.
Se reflejaba en sus ojos la tristeza, la tristeza y ese amor tan puro que lentamente tenía que dejar ir, sería difícil ella lo tenía claro, nunca había sentido un amor así, un deseo de estar al lado de una persona, de sentir su mano, sólo una caricia le bastaba para ser feliz. y ya no lo tendría. ya no más.
De pronto, el recuerdo se hizo más intenso, y fue inevitable recordar sus ojos, y querer correr, a su lado. Pero el ya no estaba, se había ido.
Hace un par de años atrás, todo era diferente, no importaba como, cuando o donde, ellos siempre inventaban algo, siempre había la extraña y maravillosa manera de terminar juntos, y era extraño, a pesar que aquello que los unía era sólo amistad, ella se sentía feliz, protegida, y el buscaba sus manos y la delicada manera de decirle que la quería. Los viajes eran interminables, las conversaciones, no fallaban, la risa era sincera, espontánea, sin miedos ni ataduras. Siempre existía la forma de mirarse a los ojos, y entenderse, sin decir palabra alguna, sin abrir los labios, ellos ya acudían al llamado del otro.
El tiempo fue breve, y a la vez fue eterno, noches enteras uno al lado del otro, tardes interminables, intentando hilar sueños, proyectos, y cultivando lo que se había plantado.
Dos seres distintos, similares, únicos, se habían encontrado, eran mundos paralelos, y sin embargo..... nada fue lo que quizás debió ser.
El recuerdo se hacía insostenible, la única opción era ir con él, dejar que jugara, que aflorara, y que finalmente se marchara. Pero no lo hacía. Seguía entorpeciendo su caminar, su paso seguro ya era escaso, y sólo quedaba dejarse manipular por esos sentimientos, por esas sensaciones, hasta que se fueran, hasta que ya no doliera.
Era tan vivo, y fue así con esa fuerza que alcanzó, se trasformó en vida, sin darse cuenta, sin advertirlo, sin presentirlo, una mano firme, pero cálida, la rodeó por sus hombros, era conocida, su textura, su olor, su forma de tocar, todo le recordaba a él, en ese momento, el espacio se hizo infinito, y el vacío se apodero de sus palabras. Tratando de articular algún murmullo, alguna frase, algo que pudiera expresar por ella. El, en el intento fallido de ella por mencionar palabra, dijo " hola, como estas"...."tenemos que hablar"... un frío se apoderó de sus entrañas, su mirada nunca dejó de tener la más sublime ternura, pero aún asi presintiendo, lo que se venía venir... "conocí a alguien" le dijo; "si?"; respondió ella; "sí" dijo el; ... " y voy a ser papá"... el silencio fue prolongado, ya no era un silencio cómplice, de a dos, ahora solo ella callaba, solo ella veía derrumbarse sus ilusiones. " ¿Qué piensas ?" le pregunto; "nada, no pienso nada, te felicito, espero seas muy feliz.". Fueron sus únicas palabras, mientras una lágrima, sólo una rodaba por su mejilla. " sabes mejor me voy, debo irme, otro día hablamos". "pero no. No te vayas. Te acompaño, yo te llevo." "No. puedo ir sola, gracias"...
Después de ese día, el abismo, comenzó a crecer, ese abismo que nunca existió entre ellos dos, comenzó a apoderarse de sus vidas. Todo era frio, todo era monótono, distante, irreparable. Esto lo cambiaba todo. Y así sucedió. En un instante, recobró el aliento, pero aún vivía perdida, aún con el alma distante, herida.
El muelle, desprendía su olor característico, la brisa empapaba su rostro, de igual modo las lágrimas, ya no era sólo una, ésta vez cubrían su rostro. corrían como río desbocado, buscando una salida, apresurados,impacientes, deseosos de llegar a su fin.
Sin motivo alguno,sólo por caprichos de la vida, sus pasos la llevaron a aquel mismo sitio en que por primera vez, ella le dijo que lo amaba, sin las palabras, sólo con sus ojos melancólicos, su mirada pura. y allí mismo, donde vió nacer, todo, debió ver morir, enterrar en el pasado el recuerdo, el amor, los sueños, y decir adiós. pues él, estaba con otra. y se había marchado. Hoy ese recuerdo, aún sigue vivo en ella, aún recuerda a aquel hombre que amó sinceramente, sin temores, ni caretas. Eran sólo ellos, sólo dos seres, destinados a vivir separados.
Su pelo castaño, su cara inexpresiva característicos hace días ya, sus manos frías, su nariz roja y mejillas coloradas, y sus ojos... sus ojos pequeños, cafés, vacios, perdidos, todo hablaba por ella, todo, sus movimientos, lentos, inseguros, sin intención de dar mayor señal de su existencia, delataban su tristeza.
Corrían las 6:00 pm, día martes, oscuro, y ella vagaba, el rumbo no era claro, en ese momento nada era claro, las calles eran eternas, todas las llevaban a un mismo lugar... a ninguno. No había problema, a ésta altura que más daba, caminar en ese momento era la mejor solución, caminar y no mirar atrás. Caminar sin un rumbo, sentir por primera vez en su vida que se sentía el no tener nada en mente, nada que la hiciera pensar, reflexionar, o meditar la situación, era la mejor alternativa.
La última, la más sana, la única opción que podría salvarla.
A ratos, volvían los recuerdos, y se asomaba a sus ojos, aquella lágrima que juró no volvería a derramar, ella lo amaba, lo amaba tanto, y ya no había vuelta atrás.
Se reflejaba en sus ojos la tristeza, la tristeza y ese amor tan puro que lentamente tenía que dejar ir, sería difícil ella lo tenía claro, nunca había sentido un amor así, un deseo de estar al lado de una persona, de sentir su mano, sólo una caricia le bastaba para ser feliz. y ya no lo tendría. ya no más.
De pronto, el recuerdo se hizo más intenso, y fue inevitable recordar sus ojos, y querer correr, a su lado. Pero el ya no estaba, se había ido.
Hace un par de años atrás, todo era diferente, no importaba como, cuando o donde, ellos siempre inventaban algo, siempre había la extraña y maravillosa manera de terminar juntos, y era extraño, a pesar que aquello que los unía era sólo amistad, ella se sentía feliz, protegida, y el buscaba sus manos y la delicada manera de decirle que la quería. Los viajes eran interminables, las conversaciones, no fallaban, la risa era sincera, espontánea, sin miedos ni ataduras. Siempre existía la forma de mirarse a los ojos, y entenderse, sin decir palabra alguna, sin abrir los labios, ellos ya acudían al llamado del otro.
El tiempo fue breve, y a la vez fue eterno, noches enteras uno al lado del otro, tardes interminables, intentando hilar sueños, proyectos, y cultivando lo que se había plantado.
Dos seres distintos, similares, únicos, se habían encontrado, eran mundos paralelos, y sin embargo..... nada fue lo que quizás debió ser.
El recuerdo se hacía insostenible, la única opción era ir con él, dejar que jugara, que aflorara, y que finalmente se marchara. Pero no lo hacía. Seguía entorpeciendo su caminar, su paso seguro ya era escaso, y sólo quedaba dejarse manipular por esos sentimientos, por esas sensaciones, hasta que se fueran, hasta que ya no doliera.
Era tan vivo, y fue así con esa fuerza que alcanzó, se trasformó en vida, sin darse cuenta, sin advertirlo, sin presentirlo, una mano firme, pero cálida, la rodeó por sus hombros, era conocida, su textura, su olor, su forma de tocar, todo le recordaba a él, en ese momento, el espacio se hizo infinito, y el vacío se apodero de sus palabras. Tratando de articular algún murmullo, alguna frase, algo que pudiera expresar por ella. El, en el intento fallido de ella por mencionar palabra, dijo " hola, como estas"...."tenemos que hablar"... un frío se apoderó de sus entrañas, su mirada nunca dejó de tener la más sublime ternura, pero aún asi presintiendo, lo que se venía venir... "conocí a alguien" le dijo; "si?"; respondió ella; "sí" dijo el; ... " y voy a ser papá"... el silencio fue prolongado, ya no era un silencio cómplice, de a dos, ahora solo ella callaba, solo ella veía derrumbarse sus ilusiones. " ¿Qué piensas ?" le pregunto; "nada, no pienso nada, te felicito, espero seas muy feliz.". Fueron sus únicas palabras, mientras una lágrima, sólo una rodaba por su mejilla. " sabes mejor me voy, debo irme, otro día hablamos". "pero no. No te vayas. Te acompaño, yo te llevo." "No. puedo ir sola, gracias"...
Después de ese día, el abismo, comenzó a crecer, ese abismo que nunca existió entre ellos dos, comenzó a apoderarse de sus vidas. Todo era frio, todo era monótono, distante, irreparable. Esto lo cambiaba todo. Y así sucedió. En un instante, recobró el aliento, pero aún vivía perdida, aún con el alma distante, herida.
El muelle, desprendía su olor característico, la brisa empapaba su rostro, de igual modo las lágrimas, ya no era sólo una, ésta vez cubrían su rostro. corrían como río desbocado, buscando una salida, apresurados,impacientes, deseosos de llegar a su fin.
Sin motivo alguno,sólo por caprichos de la vida, sus pasos la llevaron a aquel mismo sitio en que por primera vez, ella le dijo que lo amaba, sin las palabras, sólo con sus ojos melancólicos, su mirada pura. y allí mismo, donde vió nacer, todo, debió ver morir, enterrar en el pasado el recuerdo, el amor, los sueños, y decir adiós. pues él, estaba con otra. y se había marchado. Hoy ese recuerdo, aún sigue vivo en ella, aún recuerda a aquel hombre que amó sinceramente, sin temores, ni caretas. Eran sólo ellos, sólo dos seres, destinados a vivir separados.
1 comentarios:
no sé que decirte. debe ser uno de los momentos que uno no le desea a nadie con corazón.
fuerte tu. fuerza igual para ti.
(nuevo hogar este) saludors
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